La Niebla de los Enigmas: Un Viaje en Suspenso
Había una noche tranquila y apacible en la pequeña casa de campo en la que Pedro pasaba algún que otro fin de semana.…
Había una noche tranquila y apacible en la pequeña casa de campo en la que Pedro pasaba algún que otro fin de semana.…
Apagó el televisor instantáneamente. Como si el sonido que salía por los parlantes, con el conductor del programa adulando a la entrevistada de turno……
Domingo nublado. Con ese cielo del invierno que sin la ayuda de un reloj uno no termina de saber si es de día o…
El otro lado del mostrador: Mi nombre es Ángel Blanco. Tengo treinta y siete años y, desde hace diez, soy enfermero intensivista.
CAPÍTULO VII: Dio dos o tres pasos hacia atrás, horrorizado y, para su suerte, cuando se dejó caer, fue a dar justo con la…
Aterrizó dando la espalda contra el colchón, desde una altura más que considerable o -al menos- esa era la sensación cada vez que despertaba de una pesadilla, y se sacudió eléctricamente.
Cuando abrió el portón para meter el auto, eran las 8 de la noche. Así se lo hizo saber el reloj digital que tenía frente al tablero. Apenas miró más allá, advirtió que Martín había dejado la bicicleta en un lugar y de una forma que hacía imposible cualquier maniobra para meter el vehículo. Descendió y caminó hacia la bici para arrinconarla debajo de los estantes de las herramientas.