Sin Ciencia ni Educación, no hay Nación: El “Cerrojo” a la Argentina Productiva

Esta semana que está por concluir dejó una imagen postal que debería alarmar a cualquier dirigente que se precie de defender la producción argentina. En menos de 48 horas, asistimos a una secuencia que sintetiza el modelo de país que se intenta imponer: la Cuarta Marcha Federal Universitaria el martes 12 de mayo y, apenas un día después, el bloqueo físico e institucional a los empresarios nacionales que intentamos ingresar al INTI para defender la tecnología aplicada al trabajo.

No son hechos aislados. Son las dos caras de una misma moneda que apuesta a la primarización de nuestra economía y al desprecio por el capital humano y técnico que sostiene a nuestras PyMEs.

La Universidad: El Aula de nuestras Fábricas

El martes 12, la Plaza de Mayo volvió a desbordar de un reclamo que es, en esencia, un reclamo por el futuro industrial. Con un presupuesto universitario que ha caído un 30,7% real respecto a 2023 y salarios docentes que acumulan una pérdida del 34,2% bajo la actual gestión, el sistema está al borde del colapso.

Como empresario, sé que la educación pública, gratuita y de calidad no es una “partida presupuestaria”: es nuestra infraestructura básica. Sin ingenieros, sin técnicos y sin investigadores formados por el Estado, la PyME queda huérfana de innovación. Defender la Ley de Financiamiento Universitario es defender nuestra capacidad de competir en el mundo sin resignar derechos ni salarios.

El INTI bajo llave: El costo oculto del autoritarismo

Lo ocurrido el miércoles 13 en el predio del INTI (Instituto Nacional de Tecnología Industrial) escala el conflicto a un nivel de gravedad institucional inusitado. Más de 270 empresarios PyME nos convocamos bajo la consigna “Argentina productiva, con el INTI de pie” para discutir productividad y exportaciones. Sin embargo, nos encontramos con un operativo de fuerzas federales que impidió el ingreso de los industriales al organismo que, por definición, debe ser su principal aliado.

Este “cerrojo” al empresariado nacional es la respuesta de un Gobierno que prefiere clausurar el debate antes que explicar el desguace de servicios estratégicos. El INTI no es un gasto; es el garante de la calidad que nos permite exportar valor agregado. Cerrar sus puertas a quienes producimos es una declaración de guerra al mercado interno.

Redistribución, Justicia y Soberanía

Este escenario se hacen indispensables estos tres ejes que vengo sosteniendo como pilares de mi pensamiento político-empresarial:

  1. Reforma Tributaria Progresiva: Es urgente dejar de asfixiar a la PyME productiva. Mientras se desfinancia la ciencia y la educación, la renta extraordinaria y el capital especulativo siguen sin aportar lo que el desarrollo nacional requiere. Una reforma progresiva es la única vía para financiar la formación técnica y tecnológica.
  2. Educación de Calidad como Motor: La masividad de la marcha del 12 demuestra que la sociedad entiende lo que el Gobierno ignora: sin cuadros técnicos formados por el Estado para el sector privado, no hay soberanía tecnológica posible.
  3. Reforma Judicial Profunda: El conflicto universitario está hoy judicializado y frenado en la Corte Suprema. A esto se suma la indefensión jurídica de las PyMEs frente al avance de los monopolios que celebran el retiro del Estado del INTI. Necesitamos una Justicia que entienda de procesos productivos y la defensa del patrimonio nacional, no solo de balances financieros para el capital transnacional.

Conclusión: Un pacto por el desarrollo

Desde mi lugar en ENAC, acompañé activamente ambas jornadas porque entiendo que la suerte de la universidad y de los organismos técnicos es la suerte de nuestras propias empresas.

No permitiremos que nos clausuren el futuro. Defender al INTI y a la Universidad Pública es, en este contexto, un acto de estricta supervivencia empresarial. Exigimos la plena vigencia de la Ley de Financiamiento Universitario y el cese de las hostilidades hacia los sectores que movemos la economía real. Sin articulación público-privada y sin soberanía tecnológica, la Argentina que soñamos simplemente no tiene lugar.

Es hora de que el Gobierno nacional abra las puertas del INTI y cumpla la ley en las Universidades. La producción nacional no puede esperar.

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