Existen momentos en la vida de las personas, de todos nosotros si cabe, en los que deberíamos tener algunas reacciones, deberíamos decir algunas palabras o realizar algunos actos y sin embargo nos mantenemos en el mismo lugar, en silencio, sin accionar.

A esas personas se les marca como introvertidxs, personas que no exteriorizan sus sentimientos y muchas veces se las asocia a un verbo: tragar. “El problema es que fulanx se traga todo”.

Algo así es lo que sucede a la protagonista de “Swalow” (traducido al español justamente “Tragar”) una película de 2019, pero estrenada en 2020, escrita y dirigida por Carlo Mirabella-Davis.

Una casa de cristal en las afueras de Nueva York es el escenario principal de la vida de Hunter (genial interpretación de Haley Bennett) que vive en una dinámica de otros tiempos. Quizás instalada hace cuarenta o cincuenta años podía considerarse el sueño de cualquier mujer.

Recién casada con un perfecto modelo de esposo, empresario, alto, rubio y musculoso (una especie de Ken en el mundo de una Barbie), recién mudados justamente a una “casa de muñecas” a la que la feliz esposa puede decorar como mejor le plazca y a poco de comenzado el film con la noticia de que están esperando su primera descendencia, todo hace suponer que nada puede salir mal.

Si bien la peli sucede en esta época, el ambiente, la actitud de la protagonista, su vestuario, su maquillaje, todo en ella la muestran cómo una típica ama de casa de Estados Unidos, pero de otros tiempos.

De hecho el director dirá que se inspiró en la historia de su abuela, y su matrimonio fallido, a la hora de desarrollar el guión.

Pero las relaciones que en apariencia parecen tan armoniosas se terminan rompiendo. Y la casa de cristal se transforma en una pecera, en la que Hunter está presa.

“Cada día, haz algo inesperado”, lee en un libro de autoayuda que le recomienda su suegra, ya que le ayudó a transitar mejor el embarazo del que hoy es el esposo de nuestra heroína.

Y lo inesperado que decide hacer Hunter es justamente tragarse “cosas”, pequeños objetos, comenzando por una bolita de vidrio y siguiendo por un sinnúmero de adminículos pequeños, o no tanto.

Y lo que empieza siendo un “momento privado” de esta joven mujer, termina siendo el motor que la lleva a cuestionarse su matrimonio, su pasado (un secreto que también se trago para su esposo y el entorno) y su vida y a buscar un cambio rotundo para su historia.

La película, primera de este director y que le valió a Haley Bennett el premio a mejor actriz en el festival de Tribeca, muestra a esa esposa perfecta, que poco a poco se irá liberando de las cadenas que en un principio no advierte, “quiero hacer todo bien” le dice a su marido en una de las escenas, y que la mantienen sujeta a esa familia que pone sobre relieve el patriarcado que permanece intacto y coarta la libertad de un modo que como espectador genera mínimamente una sensación tremenda de ahogo.

“Swallow” cuenta además con una estética y una fotografía sumamente interesante y si bien puede y debe definirse como una realización feminista, que muestra el doloroso tránsito de una mujer hacia su libertad de cuerpo, pero fundamentalmente de mente, me deja la idea de que cualquiera que tenga cosas para decir y hacer sobre su cuerpo debe dejar de tragárselas para que su vida mejore.

Una excelente ópera prima que se puede ver en la plataforma de cine MUBI.

Ficha Técnica

Año: 2019

Duración: 94 min.

País: Estados Unidos

Dirección: Carlo Mirabella-Davis

Guión: Carlo Mirabella-Davis

Música: Nathan Halpern

Fotografía: Katelin Arizmendi

Reparto: Haley Bennett, Austin Stowell, Denis O’Hare, Elizabeth Marvel, David Rasche, Lauren Vélez, Zabryna Guevara, Laith Nakli, Babak Tafti, Nicole Kang, Olivia Perez, Kristi Kirk, Alyssa Bresnahan, Maya Days, Elise Santora, Myra Lucretia Taylor

Productora: Coproducción Estados Unidos-Francia; Charades, Stand Alone Productions, Logical Pictures, Syncopated Films. Distribuidora: IFC Films

Género: Thriller. Drama | Drama psicológico

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Me llamo Walter Petina, soy argentino, porteño y tengo 48 años. Tengo una hija de 12 años que sin dudas es el máximo logro de mi vida. Se llama Miranda (como el personaje de la “Tempestad”, de William Shakespeare) y, más allá de que sea mi hija, es un ser humano increíble. De chico y gracias a mi viejo, conocí el valor del trabajo y cómo llevar adelante un negocio. Desde hace casi veinte años, soy empresario en el sector del software y el hardware, y dediqué prácticamente toda mi vida laboral a la comercialización de productos. Trato, todo el tiempo, de mantenerme incentivado con nuevos proyectos, porque pensar y hacer nuevas cosas me trae la energía que necesito para levantarme todos los días muy temprano y con muchas pilas. Este blog es un nuevo desafío que encaro con la misma voluntad y dedicación que todo los otros. ¡Gracias!

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