No sé nadar, una limitación que llevo como una carga de toda mi vida. Pero debo reconocer que el término “bucear” me viene como anillo al dedo en Internet.
Tengo más de 50 años, lo cual, al menos para mí, es un montón.
Empecé con este blog por la necesidad de poner en palabras mis ideas, gustos y pensamientos. Todavía siento un poco de vergüenza cada vez que publico, pero el objetivo sigue siendo el mismo: la constancia que te deposita donde querés estar.
Y escribir es el refugio donde quiero estar. Desde chico sentí que en el mundo de las palabras me sentía cómodo; por eso soy fan de los silencios y amante de la soledad.
No sé nadar, una limitación que llevo como una carga de toda mi vida. Pero debo reconocer que el término “bucear” me viene como anillo al dedo en Internet.
Aterrizó dando la espalda contra el colchón, desde una altura más que considerable o -al menos- esa era la sensación cada vez que despertaba de una pesadilla, y se sacudió eléctricamente.
Difícil describir en pocas palabras lo que fueron las décadas del 60 y 70 para la historia del rock. Momentos sumamente prolíficos en cantidad de bandas que dominaron la escena musical en esos años tan turbulentos, marcados (en Estados Unidos y el mundo) por las llamadas “drogas duras”, la guerra de Vietnam, el hipismo y los movimientos de paz. Y la música como un gran telón de fondo.
Durante la década de los ‘60, el cine nacional comienza a mostrar cambios y nuevos matices que lo vinculan con diferentes facetas. Personajes que ganan la pantalla (y luego también, serán parte de la televisión que comienza a nacer), cine de autor y nuevos realizadores que sorprenden, y mucho.
Cuando abrió el portón para meter el auto, eran las 8 de la noche. Así se lo hizo saber el reloj digital que tenía frente al tablero. Apenas miró más allá, advirtió que Martín había dejado la bicicleta en un lugar y de una forma que hacía imposible cualquier maniobra para meter el vehículo. Descendió y caminó hacia la bici para arrinconarla debajo de los estantes de las herramientas.

